"Los Desayunos de Freud"
Esta mañana, después de haberme despertado más pronto de lo normal, he decidido dar unas cuantas vueltas por la cama para ver si mi cerebro estaba totalmente despierto o si aún podía agotar un poco más de esa estela borrosa que quedaba de mi maravilloso sueño. Pero no, no ha podido ser, porque mi consciencia ha querido intervenir de manera protagonista y lo que antes me parecía surrealista y abrumador me estaba resultando un patético intento de forzar lo irrecuperable. Sin venir a cuento y para joderme lo bonito que quedaba de mi sueño, ha irrumpido así tal cual mi asqueroso y borde profesor de autoescuela, y mientras estaba buceando ya no tan espontáneamente por ese mundo submarino lleno de peces extraños, "pufs" moros por el fondo del mar y ¿perros? buceadores, se oía su agradable y cariñosa voz: -"Peeeero coño, esque te quieres meter debajo del autobús o quéeeee? Tshhh... anda, pon el intermitente, manda huevos, que parece que te crees que el coche funciona solo, coño!"- y seguidamente a tan divina aparición, derrepente he observado que todo el maravilloso mundo que mi subconsciente había tan minuciosamente creado, se había convertido en una clase práctica submarina de autoescuela más, con señales que aparecían de entre las rocas y ceda el paso entre arrecife y arrecife de coral. Y después de esto me pregunto... ¿qué coño tengo yo en la cabeza para soñar esto? En fin... este sueño no me ha costado mucho analizarlo, puesto que se muestra evidente: "angustia y ansiedad post suspenso de exámen práctico de conducir." Lo cierto es que me encantaría tener una larga y tranquila conversación con Freud. Quizás en el más allá lo encuentre por alguna tabernilla, y a cambio de un gramito de cocaína puede que me haga el favor.
Más tarde, mientras desayunaba mis tostaditas con tomate me he puesto a leer "Totem y Tabú" del famoso psicoanalista, y he encontrado algo que me ha hecho abrir la boca y los ojos a la vez en pleno bocado: "amamos aquello que posee la perfección del yo ideal al que nuestro yo aspira." Esto mismo he pensado yo muchas veces aunque formulado de otra forma. Así que... nosotros tenemos un yo ideal, una imagen de lo que nosotros mismos queremos llegar a ser, y nuestro yo (frustrado por no ser lo que realmente desea ser) busca incesante esa parte de él mismo que le falta y añora y ansía ser. Conclusión: buscamos a una persona que sea lo que nosotros mismos queremos y no logramos ser, es decir, nos buscamos a nosotros mismos. ¡Nuestra media naranja somos nosotros mismos a la perfección! Alucinante...
Más tarde, mientras desayunaba mis tostaditas con tomate me he puesto a leer "Totem y Tabú" del famoso psicoanalista, y he encontrado algo que me ha hecho abrir la boca y los ojos a la vez en pleno bocado: "amamos aquello que posee la perfección del yo ideal al que nuestro yo aspira." Esto mismo he pensado yo muchas veces aunque formulado de otra forma. Así que... nosotros tenemos un yo ideal, una imagen de lo que nosotros mismos queremos llegar a ser, y nuestro yo (frustrado por no ser lo que realmente desea ser) busca incesante esa parte de él mismo que le falta y añora y ansía ser. Conclusión: buscamos a una persona que sea lo que nosotros mismos queremos y no logramos ser, es decir, nos buscamos a nosotros mismos. ¡Nuestra media naranja somos nosotros mismos a la perfección! Alucinante...


6 Comments:
¡Qué interesante la teoría freudiana de la media naranja! Me ha gustado mucho. Yo es algo que siempre he pensado también, aunque Freud lo formula de una manera mucho más técnica, de eso no hay duda. Un beso.
El yo real y el yo ideal,están condenados a no encontrarse nunca,es curioso pero de tanto imaginar al yo ideal,parece que lo conociésemos mejor que al yo real.El yo ideal,es divagar con la mente,esto lo hacemos muy a menudo,el yo real es abstraerse en cierta medida, del mundo imaginario,de lo ilusorio,y centrarnos en nosotros mismos...esto nos cuesta bastante mas.
Jejej¡¡¡Los sueños con el suspenso del carnet de conducir se quitan al tercer suspenso, o al menos eso dice sincromosomay... Y a Freud no le hagas mucho caso, que eso nos lleva a frustarnos un poco más...La perfección no existe y el yo perfecto tampoco, al menos el mío.;)
Un beso¡¡
Puff yo prefiero no soñar que luego ya ves los sueños más extraños quep ueden parecer.
Por lo de la media naranja estoy de acuerdo, yo también soy de esas que se ponen a pensar en las cosas más absurdas hasta sacer un conclusión jeje.
Besos!
Tienes toda la razón. Aunque cueste habrá que darle la razón a Freud... :D
Un beso.
Ufff, yo a mí misma pero en perfecta??? Quita, quita...a mí la perfección me aburre.
Miau
Publicar un comentario
<< Home