Drogas y llaves a la felicidad.
>>"Nirvana, orgasmo mental, plenitud. "PLENITUD", sólo con usar esta palabra ya llena.
Placer físico y mental. Me he follado a la naturaleza. La belleza me ha abrazado y he podido sentir su calor quemándome por todo el cuerpo. Me he sentido como un niño, inocente y vergonzoso, que ha entrado sin permiso en el paraíso, donde no debería estar. Como el niño que mira a una mujer desnuda a través de un agujero en una puerta y saborea el placer de lo prohibido, mostrando su oculta presencia a través de esas tímidas risitas, escondidas por sus manos a modo de perdón. Felicidad, gracias por confirmarme tu existencia. Ahora ya sé que estás ahí. Voy a buscarte.
La luz, el brillo, el color, los sonidos, el verde, el pañuelo amarillo, respirar. Sentir, soñar, disfrutar, amar, sonreír, abrazar los árboles, respirar la brisa, acariciar la hierba, tocar la música. Escuchar, observar, sentir.
Sentir, sentir, sentir, sentir... "SENTIR".
Ojalá todo esto pudiese ser eterno, pudiese ser real. He descubierto algo que no quiero olvidar: los cuentos pueden hacerse realidad, sólo hay que encontrar el "cómo".
Nunca olvidaré sus ojos. Esos ojos brillantes y verdes que te invitaban a soñar. Ni esa sonrisa ondulada... Me quedo en este mundo, donde sonríen las flores."<<
He aquí un trozo de mi experiencia copiado literalmente de mi diario. Hoy he estado leyendo antiguos pensamientos y he topado con esto. Simplemente quiero, aunque es imposible, daros a ver una pequeña parte de lo que viví el año pasdo en Amsterdam con una de mis mejores amigas.
Sí, evidentemente estas palabras anteriores no forman parte de lo que podríais pensar que cabe esperar de una persona cuerda. Pero está justificado eh? Sí, comimos setas. Unas asquerosas y feas setas que intentamos ¿disfrutar? dentro de un sandwich de nocilla para notar lo menos posible su zarrapastroso sabor. Lo que pasó después no sabría como explicarlo mejor de lo escribí ahí arriba, unas horas después de la experiencia. Sólo puedo decir que me convertí en un duente. Mi amiga también. Y fueron las setas nuestras llaves para entrar en el mundo de las hadas.
Y no es que yo sea una yonqui ni que le dé mucho a las drogas, pero tampoco quiero engañar a nadie, me gusta experimentar, me encanta experimentar. Conocer nuevas formas de percibir el mundo y reflexionar sobre él. Sentir emociones nuevas y para qué lo vamos a negar, fliparlo vamos. Pero eso sí, sin abusar eh?? (ya sé que suena a topicazo pero es cierto eh? que sí que sí!!)
Y digo yo... si están ahí, en la propia naturaleza, si las ha creado el mismo ¿Dios? de todas las cosas, si están puestas a nuestro alcance... ¿no serán una señal? ¿una pista de lo que hemos de conseguir por nuestros propios medios? ¿¿No serán las drogas (naturales) algo que nos ha sido proporcionado para descubrir cuál es el camino hacia la felicidad??
Lo cierto es que no lo sé, pero hay pequeñas cosas, pequeños detalles que me llevan a pensar algo así... además, me alegra saber que no soy la única persona que ha sufrido tal rallada mental con este tema! En el libro "la danza de la realidad", de Jodorovsky, el mismo autor cuenta una experiencia muy similar en la que concluye el mismo que ese es el objetivo que hemos de alcanzar, y las drogas sólo nos muestran el final al que hemos de lograr llegar pero por nuestros propios medios (aquí ya no entro en otros temas, pero pienso que la meditación y otros métodos están muy relacionados...). Esto es exactamente lo mismo que pienso yo, y lo pensé un año antes de leerme el libro. Así que igual no estoy tan loca como pensaba...
En fin, lo único que puedo asegurar es que sé que viví la felicidad. Y no es que nunca haya sido feliz, sino que la ví, perteneció por completo a mí durante tres o cuatro inolvidables horas en las que todo se convirtió en belleza y en las que mi cuerpo y mi cabeza sentían el mundo multiplicado por mil. Nunca he vivido algo parecido, pero sé que eso es a lo que el hombre aspira. A esa armonía con el todo y con uno mismo. A sentir las cosas con todo el ser y a amar todo cuanto nos rodea. Ya sé que parece una cursilada y una comedura de olla tipo secta, pero yo soy la más escéptica de la tierra y sinembargo sé que todo aquello era verdad. Y con verdad no quiero decir real, sino simplemente que existió, aunque sólo fuera en mí (y en mi amiga). Pero, ¿y qué es la realidad sino una percepción de nuestra mente, producto de conexiones químicas y neurales de nuestro cerebro, absolutamente subjetiva e incomprobable?. Pues aquella realidad que viví yo también fue subjetiva y producto de mi mente, y no por eso deja de ser menos cierta, o no? La certeza es relativa, y partiendo de este supuesto, puedo afirmar que yo misma viví una realidad alternativa a la nuestra. Pero lo importante aquí es ¿"cómo" llegar a ella sin necesidad de utilizar medios externos como son las drogas?
Lo que he reflexionado acerca de este enigma lo dejaré para otra ocasión, que la espesura del tema no deja hueco a más exprimimientos de neuronas...
Placer físico y mental. Me he follado a la naturaleza. La belleza me ha abrazado y he podido sentir su calor quemándome por todo el cuerpo. Me he sentido como un niño, inocente y vergonzoso, que ha entrado sin permiso en el paraíso, donde no debería estar. Como el niño que mira a una mujer desnuda a través de un agujero en una puerta y saborea el placer de lo prohibido, mostrando su oculta presencia a través de esas tímidas risitas, escondidas por sus manos a modo de perdón. Felicidad, gracias por confirmarme tu existencia. Ahora ya sé que estás ahí. Voy a buscarte.
La luz, el brillo, el color, los sonidos, el verde, el pañuelo amarillo, respirar. Sentir, soñar, disfrutar, amar, sonreír, abrazar los árboles, respirar la brisa, acariciar la hierba, tocar la música. Escuchar, observar, sentir.
Sentir, sentir, sentir, sentir... "SENTIR".
Ojalá todo esto pudiese ser eterno, pudiese ser real. He descubierto algo que no quiero olvidar: los cuentos pueden hacerse realidad, sólo hay que encontrar el "cómo".
Nunca olvidaré sus ojos. Esos ojos brillantes y verdes que te invitaban a soñar. Ni esa sonrisa ondulada... Me quedo en este mundo, donde sonríen las flores."<<
He aquí un trozo de mi experiencia copiado literalmente de mi diario. Hoy he estado leyendo antiguos pensamientos y he topado con esto. Simplemente quiero, aunque es imposible, daros a ver una pequeña parte de lo que viví el año pasdo en Amsterdam con una de mis mejores amigas.
Sí, evidentemente estas palabras anteriores no forman parte de lo que podríais pensar que cabe esperar de una persona cuerda. Pero está justificado eh? Sí, comimos setas. Unas asquerosas y feas setas que intentamos ¿disfrutar? dentro de un sandwich de nocilla para notar lo menos posible su zarrapastroso sabor. Lo que pasó después no sabría como explicarlo mejor de lo escribí ahí arriba, unas horas después de la experiencia. Sólo puedo decir que me convertí en un duente. Mi amiga también. Y fueron las setas nuestras llaves para entrar en el mundo de las hadas.
Y no es que yo sea una yonqui ni que le dé mucho a las drogas, pero tampoco quiero engañar a nadie, me gusta experimentar, me encanta experimentar. Conocer nuevas formas de percibir el mundo y reflexionar sobre él. Sentir emociones nuevas y para qué lo vamos a negar, fliparlo vamos. Pero eso sí, sin abusar eh?? (ya sé que suena a topicazo pero es cierto eh? que sí que sí!!)
Y digo yo... si están ahí, en la propia naturaleza, si las ha creado el mismo ¿Dios? de todas las cosas, si están puestas a nuestro alcance... ¿no serán una señal? ¿una pista de lo que hemos de conseguir por nuestros propios medios? ¿¿No serán las drogas (naturales) algo que nos ha sido proporcionado para descubrir cuál es el camino hacia la felicidad??
Lo cierto es que no lo sé, pero hay pequeñas cosas, pequeños detalles que me llevan a pensar algo así... además, me alegra saber que no soy la única persona que ha sufrido tal rallada mental con este tema! En el libro "la danza de la realidad", de Jodorovsky, el mismo autor cuenta una experiencia muy similar en la que concluye el mismo que ese es el objetivo que hemos de alcanzar, y las drogas sólo nos muestran el final al que hemos de lograr llegar pero por nuestros propios medios (aquí ya no entro en otros temas, pero pienso que la meditación y otros métodos están muy relacionados...). Esto es exactamente lo mismo que pienso yo, y lo pensé un año antes de leerme el libro. Así que igual no estoy tan loca como pensaba...
En fin, lo único que puedo asegurar es que sé que viví la felicidad. Y no es que nunca haya sido feliz, sino que la ví, perteneció por completo a mí durante tres o cuatro inolvidables horas en las que todo se convirtió en belleza y en las que mi cuerpo y mi cabeza sentían el mundo multiplicado por mil. Nunca he vivido algo parecido, pero sé que eso es a lo que el hombre aspira. A esa armonía con el todo y con uno mismo. A sentir las cosas con todo el ser y a amar todo cuanto nos rodea. Ya sé que parece una cursilada y una comedura de olla tipo secta, pero yo soy la más escéptica de la tierra y sinembargo sé que todo aquello era verdad. Y con verdad no quiero decir real, sino simplemente que existió, aunque sólo fuera en mí (y en mi amiga). Pero, ¿y qué es la realidad sino una percepción de nuestra mente, producto de conexiones químicas y neurales de nuestro cerebro, absolutamente subjetiva e incomprobable?. Pues aquella realidad que viví yo también fue subjetiva y producto de mi mente, y no por eso deja de ser menos cierta, o no? La certeza es relativa, y partiendo de este supuesto, puedo afirmar que yo misma viví una realidad alternativa a la nuestra. Pero lo importante aquí es ¿"cómo" llegar a ella sin necesidad de utilizar medios externos como son las drogas?
Lo que he reflexionado acerca de este enigma lo dejaré para otra ocasión, que la espesura del tema no deja hueco a más exprimimientos de neuronas...

