Buscando en el baúl de los recuerdos
Ayer me encontré con ella. Iba por la calle y la ví. Y me vió... Después de tanto tiempo ahí estaba: mi ex.
La conversación fue banal, insulsa e indefinida. Porque ninguna de las dos estábamos hablando de nada, sólo nos mirábamos y a cada una se nos pasaban mil pensamientos distintos por la cabeza en el recorrido que descaradamente seguían nuestros ojos por cada uno de los nuevos detalles y antiguos recuerdos del cuerpo de la otra. Situación extraña e incómoda, sin duda. Hasta que las dos decidimos que dejase de serlo recurriendo a una huída infalible del tipo -"Bueno... pues nada, a ver si quedamos o algo va?" -"Sí, claro... venga nos vemos, chao!".
Así que, mientras seguía mi camino hacia mi casa, tuve una revelación definitiva: nunca la podré olvidar. Pero no porque la siga queriendo, sino porque he descubierto que cuando te han hecho sufrir tanto, cuando te han dejado mientras tú aún amabas a esa persona, cuando tu mundo se derrumbó y nunca supiste porqué... entonces jamás se olvida. Porque esa espina sigue ahí, porque las personas tenemos siempre sed de venganza, de devolver el daño recibido, de hacer ver a los demás lo mucho que hemos sufrido por ellos. Porque del amor al odio hay sólo un paso, y el odio es un sentimiento egoísta que reclama a gritos su momento para devolver todo el rencor que lo compone y darse al alivio en su extinción. Porque el dolor sin ser reconocido no vale nada. Porque no es justo sufrir sin que la otra persona se de cuenta, sin haberle removido almenos la conciencia. Porque cada lágrima vale una sonrisa que no tuve. Porque cada día que no la tuve y la quise fue un día perdido y gris. Porque ella nunca lo supo y nunca lo sabrá.
Por todo esto me dí cuenta de que cuando no tuviste tu oportunidad en su momento, siempre la buscas. Y aunque no se lo merece, hoy le dedico este post y esta poesía que le escribí hace tiempo, cuando conseguí dejar de quererla aunque no olvidarla.
"Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Fuiste tú quien me enseñó el poder de la mirada,
nunca antes había mirado a alguien a los ojos como a tí.
Tú me quitaste el miedo.
Recuerdo tu oscura mirada, tus oscuros ojos...
No olvido tu piel, suave y dichosa.
Ni tu risa, contagiosa y carroñera como la de una hiena.
Tus manías.
Siempre recordaré aquella noche en la que te regalaste a mí, siempre.
Tus manos.
Tu aliento.
Tu respiración... mi respiración.
Sólo tú lograste robarme la cordura. Mi obsesión: tú.
Nadie me ha dado tan poco como tú, pero tampoco nadie me ha hecho sentir tanto.
Nadie me ha robado tantas lágrimas como tú. Nadie.
Nunca olvidaré tu eterna tristeza.
Sabes que yo jamás te hubiese hecho daño. Espero que ella te haga feliz,
siento no haber sido capaz de hacerlo yo misma.
Sabes que aunque ya te he olvidado, jamás te olvidaré. Lo sabes.
Cada vez que me vuelvas a ver lo sabrás.
Mi mirada nunca miente, tú lo sabes...
tú me enseñaste a no mentir. Qué irónico... tú!
Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Es por esto por lo que te dedico aquellas poesías que te regalé aquella noche y que nunca leíste.
Pese que ya te he olvidado, me quedo con tu olor."
La conversación fue banal, insulsa e indefinida. Porque ninguna de las dos estábamos hablando de nada, sólo nos mirábamos y a cada una se nos pasaban mil pensamientos distintos por la cabeza en el recorrido que descaradamente seguían nuestros ojos por cada uno de los nuevos detalles y antiguos recuerdos del cuerpo de la otra. Situación extraña e incómoda, sin duda. Hasta que las dos decidimos que dejase de serlo recurriendo a una huída infalible del tipo -"Bueno... pues nada, a ver si quedamos o algo va?" -"Sí, claro... venga nos vemos, chao!".
Así que, mientras seguía mi camino hacia mi casa, tuve una revelación definitiva: nunca la podré olvidar. Pero no porque la siga queriendo, sino porque he descubierto que cuando te han hecho sufrir tanto, cuando te han dejado mientras tú aún amabas a esa persona, cuando tu mundo se derrumbó y nunca supiste porqué... entonces jamás se olvida. Porque esa espina sigue ahí, porque las personas tenemos siempre sed de venganza, de devolver el daño recibido, de hacer ver a los demás lo mucho que hemos sufrido por ellos. Porque del amor al odio hay sólo un paso, y el odio es un sentimiento egoísta que reclama a gritos su momento para devolver todo el rencor que lo compone y darse al alivio en su extinción. Porque el dolor sin ser reconocido no vale nada. Porque no es justo sufrir sin que la otra persona se de cuenta, sin haberle removido almenos la conciencia. Porque cada lágrima vale una sonrisa que no tuve. Porque cada día que no la tuve y la quise fue un día perdido y gris. Porque ella nunca lo supo y nunca lo sabrá.
Por todo esto me dí cuenta de que cuando no tuviste tu oportunidad en su momento, siempre la buscas. Y aunque no se lo merece, hoy le dedico este post y esta poesía que le escribí hace tiempo, cuando conseguí dejar de quererla aunque no olvidarla.
"Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Fuiste tú quien me enseñó el poder de la mirada,
nunca antes había mirado a alguien a los ojos como a tí.
Tú me quitaste el miedo.
Recuerdo tu oscura mirada, tus oscuros ojos...
No olvido tu piel, suave y dichosa.
Ni tu risa, contagiosa y carroñera como la de una hiena.
Tus manías.
Siempre recordaré aquella noche en la que te regalaste a mí, siempre.
Tus manos.
Tu aliento.
Tu respiración... mi respiración.
Sólo tú lograste robarme la cordura. Mi obsesión: tú.
Nadie me ha dado tan poco como tú, pero tampoco nadie me ha hecho sentir tanto.
Nadie me ha robado tantas lágrimas como tú. Nadie.
Nunca olvidaré tu eterna tristeza.
Sabes que yo jamás te hubiese hecho daño. Espero que ella te haga feliz,
siento no haber sido capaz de hacerlo yo misma.
Sabes que aunque ya te he olvidado, jamás te olvidaré. Lo sabes.
Cada vez que me vuelvas a ver lo sabrás.
Mi mirada nunca miente, tú lo sabes...
tú me enseñaste a no mentir. Qué irónico... tú!
Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Es por esto por lo que te dedico aquellas poesías que te regalé aquella noche y que nunca leíste.
Pese que ya te he olvidado, me quedo con tu olor."


7 Comments:
Quizás cuando ames a otra mujer,tu sed de venganza hacia tu ex,se irá apagando poco a poco.Sufrir por otra persona,siempre es un acto íntimo y solitario.Eres una chica joven,no dejes que el rencor se instale en tu vida.
Creo que a veces necesitamos odiar, necesitamos esa sed de venganza, andamos esperando que algo la calme, para poder decirnos a nosotras mismas que lo hicimos todo, que no nos rendimos hasta que todo curó sólo.
Las personas vienen y van, los sufrimientos nos hacen fuertes, pero sólo tú vas a estar siempre ahí, para ti.
Los rencores no son malos si sabes abandonarlos a tiempo para comenzar una nueva vida, date tiempo, olvidar no siempre es bueno. Recuerda:
"Quién olvida su pasado está condenado a repetirlo."
Te mando desde aquí el mejor de mis besos. Cuídate.
-MART: ya estoy amando a otra mujer, mi novia! jeje... pero tienes razón, gracias por recordarmelo, el rencor no es un sentimiento digno de mantener. De todas formas sé muy bien que no debería ser tan rencorosa, pero creo que es algo que desgraciadamente forma parte de mí.
-LA INSENSATA: Me ha encantado esa frase, "quien olvida su pasado está condenado a repetirlo", me da mucho en que pensar... Muchas gracias niña, espero olvidar lo malo porque lo bueno siempre prefiero llevarlo conmigo. Soy una egoísta, así que me quedo con tu beso! ;)
Preciosa y muy explícita poesía. Cómo entiendo eso de 'nadie me ha dado tan poco como tú, pero nadie me ha hecho sentir tanto'.
Es curioso que pase así, pero así es.
Yo creía también que no podría sacarme la espinita que se me clavó mi ex cuando me dejó, pero 8 años después, rotundamente te digo que ya no encuentro la espina.
Todo pasa.
Un besote
Un poco duro el post...Y la poesía muy bonita. A mí también me hicieron sufrir mucho, pero se pasa. Aunque no olvides tu pasado para no cometer los mismos errores, la espina desaparece y desaparece el rencor. En mi caso, lo triste es que no queda nada.
Un beso¡¡
-SIN CROMOSOMA Y: Sobre eso de "nadie me ha dado tampoco como tú, pero tampoco nadie me ha hecho sentir tanto", después de mucho tiempo de ceguera me he dado cuenta que se debe a una sobreidealización de la persona llevada a la pura e irracional obsesión. (sí, estoy un poco desequilibrada jeje...). Espero que no sea ahora, a los 8 años, cuando se te ha esfumado la espinita... no quisiera esperar tanto por dios! Un beso ;)
-YELLOW: triste según como lo mires. Cuando has pasado de sentir por una persona deseo pasión y obsesión (fase inicial), a sentir odio rencor y rabia (mi fase actual); lo único que deseas es sentir por fin absoluta indiferencia (osease, tu estado). Así que te envidio! Un besito :)
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