sábado, noviembre 15, 2008

?

Busco explicaciones racionales a mi comportamiento irracional, pero tal y como las propias leyes de la antigua lógica filosófica postulan, el resultado es un absurdo. Una incoherencia hipnótica propia de la naturaleza del caos. Un desorden inmoral de pensamientos y emociones que intaractúan en armónica desincronización. Un chirriar de hermosas piezas que convierten el ruido en sonido. Algo que nace a la vez que muere mientras dudas entre alegrarte o maldecir. Yo sin embargo, me mantengo en el mismo lugar, inmóbil, ingenua, esperando a que nada ocurra.

jueves, diciembre 28, 2006

Porque sí.

Hoy escribo sin razón. Hoy escribo por escribir, por reafirmarme, por tener alguna prueba de mi existencia. Porque sí y porque no todo lo que ocurre en el mundo tiene una razón de ser. Ahora mismo me encuentro aquí, tirada en mi sillón. Y escribiendo. Percibiendo cada uno de los movimientos de mis dedos y escuchando silenciosamente el crujir de mi viejo teclado. Basta un sólo segundo de quietud para angustiarme ante la idea de que no tengo la más mínima idea de qué coño escribir ni de por qué coño estoy escribiendo. Vuelve un suspiro lento tras volver a sentir tal angustia. Intento no pensar demasiado para dejarme llevar y evitar así los momentos huecos, pero llego a la conclusión de que el mundo no tendría sentido sin esos momentos huecos. Sería demasiado material por digerir, demasiado lleno todo, demasiado cargado, demasiado basto, demasiado superficial. Sí, definitivamente los momentos huecos sirven de amortiguadores existenciales. Bueno, voy a intentar continuar. Pero he de advertir que no trato de ser ingeniosa aunque lo parezca, ni tampoco trato de dar a luz ninguna nueva teoría o intrigante reflexión. No. Hoy no. Así que no malgasteis vuestras espectativas ni ilusiones. Ahora solo me apetece escribir. Y ya está. Escribir por el placer de escribir. Y no hablo de lo que entienden los escritores o poetas o filósofos, pensadores y demás por placer de escribir como algo especial e intenso, íntimo y artístico; sino como lo que es literalmente para mí: el simple placer de plantarme enfrente de la pantalla y sentir el teclear de mis dedos y el crujir del teclado. Así de simple. Sí, siempre me ha gustado. De hecho creo que se me da bien y todo, escribo bastante rápido sí... es genial. Será una nueva forma de terapia? Espero que no, porque si realmente esto tiene propiedades terapéuticas seguramente si alguien me lee me robará la idea y se hará millonario a mi costa. Eso no me gustaría nada. Las pocas ideas que tengo me gusta que se me queden bien dentro. Así de posesiva y avariciosa soy... En fin, creo que por hoy ya me he relajado bastante con esto. Además comienzo a ser consciente de la de gilipolleces que estoy poniendo y eso no es demasiado bueno para mi autoestima. Aunque en realidad, esto me resulta intersante si lo miro de un modo soberanamente positivo. De alguna manera se plasman en esta pantalla el complejo trabajo de miles de neuronas interconectadas entre sí, generando conexiones y estímulos y respuestas que sorprendentemente se convierten en mis pensamientos, sí, en mis humildes pensamientos, en mis pensamientos más insignificantes. En esa enorme cantidad de pensamientos que pansan por nuestra mente de paseo por aquí y de paseo por allá continuamente y sin descanso alguno. Entre cada pensamiento plenamente consciente, o con alguna función o significado crucial (por ejemplo, voy a por un vaso de agua) y el siquiente pensamiento (mm... qué pereza me da subir las escaleras), no nos damos cuenta de la cantidad de "pseudopensamientos" o comunicaciones internas, charlas interneuronales, que se dan en nuestra pequeña cabeza. Hoy dedico mi post a las neuronas, a aquellas entregadas trabajadoras que dedican su único tiempo de vida en crear los estúpidos pensamientos de un ser, es decir, Yo. Hago honor y alabanza a aquellas que dan su vida por crear los contenidos de la mía, por muy miserables que sean. Y esto que escribo hoy aquí es una prueba de su existencia, de su trabajo, de su necesidad. Todos estos pensamientos no serían posibles sin ellas. No existirían. Cada letra que escribo se la debo a ellas. Gracias, neuronas! A vosotras! Gracias! Bueno, concluyo mi post como mi última estupidez del día: la estupidez suprema de dejarse llevar por la estupidez.

viernes, agosto 25, 2006

Drogas y llaves a la felicidad.

>>"Nirvana, orgasmo mental, plenitud. "PLENITUD", sólo con usar esta palabra ya llena.

Placer físico y mental. Me he follado a la naturaleza. La belleza me ha abrazado y he podido sentir su calor quemándome por todo el cuerpo. Me he sentido como un niño, inocente y vergonzoso, que ha entrado sin permiso en el paraíso, donde no debería estar. Como el niño que mira a una mujer desnuda a través de un agujero en una puerta y saborea el placer de lo prohibido, mostrando su oculta presencia a través de esas tímidas risitas, escondidas por sus manos a modo de perdón. Felicidad, gracias por confirmarme tu existencia. Ahora ya sé que estás ahí. Voy a buscarte.

La luz, el brillo, el color, los sonidos, el verde, el pañuelo amarillo, respirar. Sentir, soñar, disfrutar, amar, sonreír, abrazar los árboles, respirar la brisa, acariciar la hierba, tocar la música. Escuchar, observar, sentir.

Sentir, sentir, sentir, sentir... "SENTIR".

Ojalá todo esto pudiese ser eterno, pudiese ser real. He descubierto algo que no quiero olvidar: los cuentos pueden hacerse realidad, sólo hay que encontrar el "cómo".

Nunca olvidaré sus ojos. Esos ojos brillantes y verdes que te invitaban a soñar. Ni esa sonrisa ondulada... Me quedo en este mundo, donde sonríen las flores."<<





He aquí un trozo de mi experiencia copiado literalmente de mi diario. Hoy he estado leyendo antiguos pensamientos y he topado con esto. Simplemente quiero, aunque es imposible, daros a ver una pequeña parte de lo que viví el año pasdo en Amsterdam con una de mis mejores amigas.

Sí, evidentemente estas palabras anteriores no forman parte de lo que podríais pensar que cabe esperar de una persona cuerda. Pero está justificado eh? Sí, comimos setas. Unas asquerosas y feas setas que intentamos ¿disfrutar? dentro de un sandwich de nocilla para notar lo menos posible su zarrapastroso sabor. Lo que pasó después no sabría como explicarlo mejor de lo escribí ahí arriba, unas horas después de la experiencia. Sólo puedo decir que me convertí en un duente. Mi amiga también. Y fueron las setas nuestras llaves para entrar en el mundo de las hadas.

Y no es que yo sea una yonqui ni que le dé mucho a las drogas, pero tampoco quiero engañar a nadie, me gusta experimentar, me encanta experimentar. Conocer nuevas formas de percibir el mundo y reflexionar sobre él. Sentir emociones nuevas y para qué lo vamos a negar, fliparlo vamos. Pero eso sí, sin abusar eh?? (ya sé que suena a topicazo pero es cierto eh? que sí que sí!!)
Y digo yo... si están ahí, en la propia naturaleza, si las ha creado el mismo ¿Dios? de todas las cosas, si están puestas a nuestro alcance... ¿no serán una señal? ¿una pista de lo que hemos de conseguir por nuestros propios medios? ¿¿No serán las drogas (naturales) algo que nos ha sido proporcionado para descubrir cuál es el camino hacia la felicidad??

Lo cierto es que no lo sé, pero hay pequeñas cosas, pequeños detalles que me llevan a pensar algo así... además, me alegra saber que no soy la única persona que ha sufrido tal rallada mental con este tema! En el libro "la danza de la realidad", de Jodorovsky, el mismo autor cuenta una experiencia muy similar en la que concluye el mismo que ese es el objetivo que hemos de alcanzar, y las drogas sólo nos muestran el final al que hemos de lograr llegar pero por nuestros propios medios (aquí ya no entro en otros temas, pero pienso que la meditación y otros métodos están muy relacionados...). Esto es exactamente lo mismo que pienso yo, y lo pensé un año antes de leerme el libro. Así que igual no estoy tan loca como pensaba...

En fin, lo único que puedo asegurar es que sé que viví la felicidad. Y no es que nunca haya sido feliz, sino que la ví, perteneció por completo a mí durante tres o cuatro inolvidables horas en las que todo se convirtió en belleza y en las que mi cuerpo y mi cabeza sentían el mundo multiplicado por mil. Nunca he vivido algo parecido, pero sé que eso es a lo que el hombre aspira. A esa armonía con el todo y con uno mismo. A sentir las cosas con todo el ser y a amar todo cuanto nos rodea. Ya sé que parece una cursilada y una comedura de olla tipo secta, pero yo soy la más escéptica de la tierra y sinembargo sé que todo aquello era verdad. Y con verdad no quiero decir real, sino simplemente que existió, aunque sólo fuera en mí (y en mi amiga). Pero, ¿y qué es la realidad sino una percepción de nuestra mente, producto de conexiones químicas y neurales de nuestro cerebro, absolutamente subjetiva e incomprobable?. Pues aquella realidad que viví yo también fue subjetiva y producto de mi mente, y no por eso deja de ser menos cierta, o no? La certeza es relativa, y partiendo de este supuesto, puedo afirmar que yo misma viví una realidad alternativa a la nuestra. Pero lo importante aquí es ¿"cómo" llegar a ella sin necesidad de utilizar medios externos como son las drogas?

Lo que he reflexionado acerca de este enigma lo dejaré para otra ocasión, que la espesura del tema no deja hueco a más exprimimientos de neuronas...

martes, agosto 01, 2006

"Los Desayunos de Freud"

Esta mañana, después de haberme despertado más pronto de lo normal, he decidido dar unas cuantas vueltas por la cama para ver si mi cerebro estaba totalmente despierto o si aún podía agotar un poco más de esa estela borrosa que quedaba de mi maravilloso sueño. Pero no, no ha podido ser, porque mi consciencia ha querido intervenir de manera protagonista y lo que antes me parecía surrealista y abrumador me estaba resultando un patético intento de forzar lo irrecuperable. Sin venir a cuento y para joderme lo bonito que quedaba de mi sueño, ha irrumpido así tal cual mi asqueroso y borde profesor de autoescuela, y mientras estaba buceando ya no tan espontáneamente por ese mundo submarino lleno de peces extraños, "pufs" moros por el fondo del mar y ¿perros? buceadores, se oía su agradable y cariñosa voz: -"Peeeero coño, esque te quieres meter debajo del autobús o quéeeee? Tshhh... anda, pon el intermitente, manda huevos, que parece que te crees que el coche funciona solo, coño!"- y seguidamente a tan divina aparición, derrepente he observado que todo el maravilloso mundo que mi subconsciente había tan minuciosamente creado, se había convertido en una clase práctica submarina de autoescuela más, con señales que aparecían de entre las rocas y ceda el paso entre arrecife y arrecife de coral. Y después de esto me pregunto... ¿qué coño tengo yo en la cabeza para soñar esto? En fin... este sueño no me ha costado mucho analizarlo, puesto que se muestra evidente: "angustia y ansiedad post suspenso de exámen práctico de conducir." Lo cierto es que me encantaría tener una larga y tranquila conversación con Freud. Quizás en el más allá lo encuentre por alguna tabernilla, y a cambio de un gramito de cocaína puede que me haga el favor.
Más tarde, mientras desayunaba mis tostaditas con tomate me he puesto a leer "Totem y Tabú" del famoso psicoanalista, y he encontrado algo que me ha hecho abrir la boca y los ojos a la vez en pleno bocado: "amamos aquello que posee la perfección del yo ideal al que nuestro yo aspira." Esto mismo he pensado yo muchas veces aunque formulado de otra forma. Así que... nosotros tenemos un yo ideal, una imagen de lo que nosotros mismos queremos llegar a ser, y nuestro yo (frustrado por no ser lo que realmente desea ser) busca incesante esa parte de él mismo que le falta y añora y ansía ser. Conclusión: buscamos a una persona que sea lo que nosotros mismos queremos y no logramos ser, es decir, nos buscamos a nosotros mismos. ¡Nuestra media naranja somos nosotros mismos a la perfección! Alucinante...

viernes, julio 28, 2006

Buscando en el baúl de los recuerdos

Ayer me encontré con ella. Iba por la calle y la ví. Y me vió... Después de tanto tiempo ahí estaba: mi ex.
La conversación fue banal, insulsa e indefinida. Porque ninguna de las dos estábamos hablando de nada, sólo nos mirábamos y a cada una se nos pasaban mil pensamientos distintos por la cabeza en el recorrido que descaradamente seguían nuestros ojos por cada uno de los nuevos detalles y antiguos recuerdos del cuerpo de la otra. Situación extraña e incómoda, sin duda. Hasta que las dos decidimos que dejase de serlo recurriendo a una huída infalible del tipo -"Bueno... pues nada, a ver si quedamos o algo va?" -"Sí, claro... venga nos vemos, chao!".
Así que, mientras seguía mi camino hacia mi casa, tuve una revelación definitiva: nunca la podré olvidar. Pero no porque la siga queriendo, sino porque he descubierto que cuando te han hecho sufrir tanto, cuando te han dejado mientras tú aún amabas a esa persona, cuando tu mundo se derrumbó y nunca supiste porqué... entonces jamás se olvida. Porque esa espina sigue ahí, porque las personas tenemos siempre sed de venganza, de devolver el daño recibido, de hacer ver a los demás lo mucho que hemos sufrido por ellos. Porque del amor al odio hay sólo un paso, y el odio es un sentimiento egoísta que reclama a gritos su momento para devolver todo el rencor que lo compone y darse al alivio en su extinción. Porque el dolor sin ser reconocido no vale nada. Porque no es justo sufrir sin que la otra persona se de cuenta, sin haberle removido almenos la conciencia. Porque cada lágrima vale una sonrisa que no tuve. Porque cada día que no la tuve y la quise fue un día perdido y gris. Porque ella nunca lo supo y nunca lo sabrá.
Por todo esto me dí cuenta de que cuando no tuviste tu oportunidad en su momento, siempre la buscas. Y aunque no se lo merece, hoy le dedico este post y esta poesía que le escribí hace tiempo, cuando conseguí dejar de quererla aunque no olvidarla.

"Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Fuiste tú quien me enseñó el poder de la mirada,
nunca antes había mirado a alguien a los ojos como a tí.
Tú me quitaste el miedo.
Recuerdo tu oscura mirada, tus oscuros ojos...
No olvido tu piel, suave y dichosa.
Ni tu risa, contagiosa y carroñera como la de una hiena.
Tus manías.
Siempre recordaré aquella noche en la que te regalaste a mí, siempre.
Tus manos.
Tu aliento.
Tu respiración... mi respiración.
Sólo tú lograste robarme la cordura. Mi obsesión: tú.
Nadie me ha dado tan poco como tú, pero tampoco nadie me ha hecho sentir tanto.
Nadie me ha robado tantas lágrimas como tú. Nadie.
Nunca olvidaré tu eterna tristeza.
Sabes que yo jamás te hubiese hecho daño. Espero que ella te haga feliz,
siento no haber sido capaz de hacerlo yo misma.
Sabes que aunque ya te he olvidado, jamás te olvidaré. Lo sabes.
Cada vez que me vuelvas a ver lo sabrás.
Mi mirada nunca miente, tú lo sabes...
tú me enseñaste a no mentir. Qué irónico... tú!
Pese que ya te he olvidado, me acuerdo de tí.
Es por esto por lo que te dedico aquellas poesías que te regalé aquella noche y que nunca leíste.
Pese que ya te he olvidado, me quedo con tu olor."

jueves, julio 27, 2006

Son preciosos nuestros besos

Besos. Besos que te hacen rozar la locura. Besos que te llevan sin piedad a ella. Besos que te vuelven a hacer sentir partes de tu cuerpo que habías olvidado. Besos sin nombre. Besos eléctricos, que te ponen los pelos de punta y hacen que desfile un hormiguero entero desde tu estómago hasta tu cerebro. Besos que no se olvidan. Besos de invierno, que quitan el frío en cualquier lugar. Besos de despedida. Besos vampiro, para quedarte con todo lo que puedas por las buenas o por las malas. Besos que susurran lo que no se puede gritar. Besos prohibidos. Besos que ganan al sexo. Besos de colores, besos de sangre, besos de azúcar, besos de agua... Besos, besos y más besos.



"¿Qué pueden tener de malo si es lo que mejor hacemos?... Son preciosos nuestros besos, aunque nadie pueda verlos."

sábado, julio 22, 2006

Pocas veces me siento tan libre como aquí, en esta isla mágica. Isla de las emociones, de atardeceres que te roban la mirada, de sueños y despertares tempranos... paraíso vecino. Y el Mar.

"EL MAR..."

"EL MAR..."

"EL MAR..."

Inmenso. Infinito. Que me acoge y que me acuna, me mece y me duerme. Que me protege y me ama. Me entrego a él. "Soy tuya, tómame". Sientes que te acaricia la libertad cuando te sumerjes en él... te dejas llevar, simplemente te dejas llevar. Cierras los ojos y haces el muerto. Pero tranquilo, estás a salvo. Te está cuidando. Entonces flotas y tu respiración se realentiza. La oyes. Sólo escuchas el sonido de la arena y de tu respiración. Nada más. No necesito nada más. Te sientes bien y derrepente notas algo: entre tu pecho y tu cerebro se produce algo indescriptible... es una sensación única. Un subidón de adrenalina o similar, "endofinas en la mente". Hay que saber sentirlo. No todo el mundo sabe que se puede sentir algo así simplemente entregándote al mar... pero yo sí lo sé, yo sí.
Con qué poco soy feliz. Es en estos momentos cuando me doy cuenta de que lo tengo todo. "Lo bueno no vale dinero".